ERA DE LA CIENCIA
La riqueza no únicamente se origina de los campos, las fábricas, las oficinas y las máquinas. Y la riqueza revolucionaria no sólo trata con cuestiones de dinero.
Hoy en día, inclusive los observadores más obtusos reconocen que Estados Unidos y otros muchos países caminan hacia economías del "conocimiento" impulsadas por la inteligencia.
En el presente, el fundamento del conocimiento en la creación de riqueza crece a un ritmo constante y está a punto de alcanzar un nivel mucho más alto y traspasar ulteriores fronteras, a medida que cada vez más parajes del Mundo se conecten a un banco de inteligencia planetario que no cesa de crecer, modificarse y ser más accesible.
Con la finalidad de que la riqueza pueda considerarse verdaderamente revolucionaria, ha de ser convertida no sólo en cantidad, sino en el modo de ser creada, asignada, puesta en circulación, gastada, ahorrada e invertida.
Vivimos en una economía increíble y en gran medida inexplorada, en cuyo seno satisfacemos muchas necesidades vitales o deseos sin necesidad de pagar por ello. La combinación de la economía monetaria y la no monetaria, constituye lo que denominaremos como el "sistema de riqueza".
Ningún sistema de riqueza prevalece por sí mismo. Un sistema de riqueza sólo es un componente, aunque muy poderoso, de un macrosistema todavía mayor, cuyos otros elementos -sociales, culturales, religiosos y políticos- están en continua retroalimentación con él y entre sí. Juntos forman una civilización o estilo de vida, más o menos compatible con el sistema de riqueza.
Estamos en la transición de una economía industrial a otra que posee como base el conocimiento y la alta tecnología. Pero la economía requiere asentarse en la vida real, incluso más que otras disciplinas.
Experiencias tan variadas han aportado un contexto de vida real a todas las abstracciones económicas. Nadie conoce el futuro con exactitud, sobre todo el cuándo sucederá algo con certeza. Hoy en día, los hechos cada vez tienen una vida más corta. Toda explicación es una simplificación.
El futuro de la riqueza visible e invisible, es una forma revolucionaria de riqueza que reconceptualizará nuestras vidas, nuestras empresas y el Mundo en general en los años que se nos echan encima a todo galope.
La revolución de la riqueza presente abrirá incontables oportunidades y nuevas trayectorias de vida, no únicamente para los empresarios creativos de negocios, sino también para los empresarios sociales, culturales y de la educación. Abrirá nuevas oportunidades para combatir la pobreza, tanto en el interior de cada país como a escala mundial. Pero esta invitación a un futuro brillante, vendrá acompañada de una advertencia: no es que los riesgos se estén multiplicando, sino más bien que ya dan vértigo. El futuro no corresponde a los pusilánimes.
En la actualidad nos bombardean blogs y correos electrónicos. EBay nos transforma a todos en comerciantes. Los grandes escándalos empresariales asaltan los titulares. Se mandan robots a Marte, que aterrizan con exquisita precisión. Pero los computadores, los programas informáticos, los teléfonos móviles y las redes fallan constantemente. El calentamiento está que arde en llamas. Las células de combustible están a la vuelta de la esquina. Los genes y las células madre desencadenan feroces controversias. El nano es el nuevo Grial tecnológico.
En África, el SIDA está barriendo a una generación completa, mientras que en Asia nuevas enfermedades extrañas amenazan con expandirse por todo el Mundo.
El déficit comercial estadounidense ha llegado a niveles sin precedentes. Su presupuesto nacional se tambalea como un borracho. Los ministros de Economía de todo el Mundo se preguntan en voz alta, si habrían de arriesgarse a desencadenar una depresión global, reclamando los miles de millones prestados a Washington. Mientras tanto, se nos dice una y otra vez que China se va a transformar inexorablemente en la próxima superpotencia.
La combinación de acciones económicas riesgosas y fracasos institucionales, enfrenta a los ciudadanos estadounidenses con problemas personales potencialmente devastadores. Y se cuestionan al respecto si el día de mañana percibirán las pensiones, para las que han trabajado o si podrán tolerar los vertiginosos precios de la gasolina y la asistencia sanitaria.
LA MODA DEL MES
En las corporaciones, los consejeros delegados fusionan, desinvierten, se doblegan ante el mercado, buscan la competencia dura el primer mes, la sinergia al me siguiente, la última moda en gestión un mes después, sucediéndose cual pasajeros que se empujan mutuamente en la cola del torno en hora punta.
Para descifrar este nuevo mundo, hay que evitar toda la charlatanería de economistas de cabecera y expertos empresariales, en el momento en que predican acerca de los "fundamentos empresariales".
El aparentemente loco mundo actual se ve distinto, menos loco, y de las sombras surgen muchas oportunidades anteriormente desapercibidas. Resulta que el caos únicamente es parte de la historia. Y el propio caos produce nuevas ideas.
La economía del futuro, por ejemplo, mostrará oportunidades empresariales significativas en campos como la hiperagricultura, la neuroestimulación, la asistencia médica personalizada, los nanocéuticos, nuevas y raras fuentes de energía, sistemas de pago clasificados, transporte inteligente, mercados instantáneos, nuevas formas de educación, armas no letales, fabricación de ordenadores portátiles, dinero programable, gestión del riesgo, sensores de privacidad que nos señalen cuándo estamos siendo observados -de hecho, todo tipo de sensores-, más una abrumadora miríada de otros bienes, servicios y experiencias.
GUITARRAS Y TAMBIÉN ANTIHÉROES
Las raíces de la riqueza revolucionaria pueden encontrarse en 1956, año en que, por vez primera, los dependientes y funcionarios superaron en número a los trabajadores en Estados Unidos. Este viraje radical en la composición de la fuerza de trabajo fue, posiblemente, el punto de partida de la transición de una economía industrial, basada en la mano de obra, a otra basada en el conocimiento o el trabajo de la inteligencia.
El 4 de octubre de 1957, la Unión Soviética lanzó el Sputnik, el primer satélite artificial en órbita alrededor de la Tierra, lo que desencadenó una gran carrera espacial con Estados Unidos, que aceleró revolucionariamente el desarrollo de la teoría de sistemas, las ciencias de la información y el software para programación y formación en tareas de gestión de proyectos. Asimismo centró su atención en las ciencias y las matemáticas en las escuelas de Estados Unidos. Todo ello empezó a dotar a la economía de nuevos conocimientos relacionados con la riqueza.
También comenzaron a cambiar la cultura y la política. Igual que hace siglos la revolución industrial incorporó nuevas ideas, formas artísticas, valores y movimientos políticos de la mano de la nueva tecnología, lo mismo comenzó a llevar a cabo la economía del conocimiento en Estados Unidos.
En la década de 1950 se presentaron la universalización de la televisión y la aparición de Elvis Presley, la guitarra eléctrica Fender Stratocaster y el Rock and Roll.
Fecha de creación: 1 de Abril de 2010.
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